La venganza de la abuela

Una viejita fue al Supermercado y puso en su canasta las latas más caras de comida para gato. Cuando fue a pagar en a la caja, le dice con orgullo a la cajera: “Sólo compro lo mejor para mi gatito.”

La cajera le responde: “Lo siento, pero no le podemos vender comida para gato sin que usted tenga prueba que tiene un gato. Muchos ancianos compran comida para gato y ellos mismos se la comen. La gerencia quiere prueba de que usted tiene gato”.

La viejita se fue a casa, agarró su gato y lo trajo al Supermercado. Entonces le vendieron la comida para gato.

El día siguiente, la viejita fue al mismo Supermercado y compró galletas para perro.

La cajera esta vez le exige prueba de que ella también tenía un perro, alegando de que muchos ancianos a veces comen hasta comida para perro.

La viejita fue a casa y regresó trayendo a su perro. Finalmente le vendieron las galletas para perro.

El siguiente, la viejita volvió con una pequeña caja que tenía un hueco en la tapa. La viejita le pidió a la cajera que metiera su dedo en el hueco de la caja. La cajera no quería, pero la viejita le aseguró que no había nada en la caja que la fuera a morder.

Entonces la cajera rápidamente mete y saca el dedo del hueco de la caja y le dice a la viejita: “Pero esto tiene olor a mierda señoraaaaa!!”

La viejita, con una sonrisa de oreja a oreja, le dice a la cajera:

“Ahora, querida, ¿puedo comprar tres rollos de papel higiénico?”



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Publicado por Amiret en Chistes, Cuentos el 14 Abril, 2008

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