jueves, 17 de mayo de 2018

Maneras locas para comunicarse con el más allá


La humanidad avanza a pasos adelantados, sobre todo en los últimos tiempos, y cuando ya nos quedan pocos misterios que desentrañar aquí en la Tierra, nos lanzamos al espacio intentado descubrir también los de estos; la raza humana es curiosa por naturaleza, y ese ansia de conocimiento es lo que nos ha traído hasta el punto actual. Sin embargo, hay un campo que se nos resiste y que desde el alba de los tiempos el hombre ha querido descifrar, y es la vida después de la muerte: nadie sabe qué pasa una vez que nos morimos, si realmente tenemos un alma inmortal o es sólo un cuento de las diferentes creencias que han existido en la historia, si ascendemos al cielo o vamos al infierno, o nos quedamos en un plano paralelo...  Los únicos que podrían responder esas preguntas son, por supuesto, los que ya han pasado a la otra vida; y a estos precisamente han querido preguntar algunas mentes superdotadas, inventando para ponerse en contacto con ellos las más divertidas y locas maneras.


  • Fotografía de espíritus
Fue una manera bastante lucrativa de engañar sobre todo a las viudas ricas, que pagaban lo que fuera para volver a ponerse en contacto con sus maridos, casi siempre por asuntos financieros, aunque alguna que otra sí que lo hacía por amor, jeje. En un siglo en el que las guerras dejaban familias destrozadas por doquier, eran muchas las que querían tener un recuerdo de sus seres queridos; y estos fotógrafos y estafadores profesionales hacían creer a los incautos que era posible capturar en una foto el alma de los difuntos. Uno de los más famosos embaucadores que usaron este método fue William Mumler, que tenía un lucrativo negocio hasta que quiso engañar a la mismísima viuda de Lincoln; al fotografiar al supuesto fantasma del presidente, se descubrió todo su engaño.

  • Vía telefónica
La invención del teléfono marcó un hito en las comunicaciones, ya que permitía hablar en tiempo real con personas y parientes que estaban a miles de kilómetros de distancia. Por eso, hubo quién pensó que eso mismo valdría para comunicarse con el alma de los fallecidos, fuera donde fuera que se encontrara. Uno de ellos fue Thomas Edison, que aseguró ante todos sus conocidos que había inventado una máquina que usaría para comunicarse con el más allá; sin embargo, falleció sin haber presentado ninguna prueba de ello ni dejar nada escrito ni asegurado. Nikola Tesla también quiso usar las ondas electromagnéticas para intentar comunicarse con entes no visibles, pero según sus mismas palabras, quedó tan aterrorizado por sus descubrimientos de voces de ultratumba que hablaban en lenguajes desconocidos, que abandonó el proyecto.

  • Escritura automática de mensajes fantasmales
Uno de los fraudes más claros pero que sin embargo tuvo más éxito que otros, seguramente porque sus ejecutores usaban sus métodos mayoritariamente con gente ignorante de clase obrera, aunque no siempre. En este caso, personas que se denominaban médiums decían poder ser poseídas por el espíritu del difunto, al que se le podía preguntar cualquier cosa; para la respuesta, el poseído escribía el mensaje espiritual directamente en un papel, una forma fácil, rápida y directa de mantener la comunicación con el fallecido.