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Jesucristo estaba realizando uno de sus habituales paseos por el cielo, cuando de repente se cruza con un hombre de largas barbas, vestido con una túnica, con un rostro venerable. Y Jesús, mirándolo con una mezcla de emoción y sorpresa, le dice: - Perdone, buen hombre. Yo a usted le conozco de algo… Usted en la otra vida… - Yo hace muchos años que ya no estoy en la otra vida. En la tierra era carpintero y tuve un hijo que se hizo muy famoso en toda la humanidad. Al oÃr estas palabras, Jesús abraza al venerable anciano y grita: - ¡Padre! A lo que el viejo replica: - ¡Pinocho! Envía a Facebook / Envía a Twitter |

