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HabÃa una vez, en la lejana tierra de los animalitos un conejo que iba corriendo desatado hacia su casa; en la carrera desenfrenada pasa atropellando a un zorrillo en medio del bosque y ambos salen volando del impacto. Los dos aturdidos por el gran golpe que se acaban de dar no recuerdan quienes son y empiezan a preguntárselo con este dialogo:
- ¡Hey que pasó, hey!
- Que golpe, todo está bien, miro borroso.
- Hey sÃ, qué golpe.
- ¿Quién eres tú?
- Pues no lo sé, a ver, descrÃbeme a ver si adivino quien soy.
Empieza el zorrillo a describir al conejito:
- Pues tienes las orejas largas, eres café, tienes patas grandes y la colita bien esponjada como algodón.
- Ahhhh, soy un conejo.
- Ahora descrÃbeme a mÃ.
Y el conejo al verlo le dice:
- Eres negro, estas despeinado, hueles feo y tienes una raya a la mitad.
El zorrillo empieza a gritar desconsolado:
- Buaaaaaa, soy un culo, soy un culo, soy un culo.
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