Galletas asesinas

Linda Burnett, de 23 años, residente en San Diego, fue a un supermercado cercano a hacer las compras.

En el transcurso de la tarde, mucha gente la vio sentada en el coche con las ventanillas subidas y los ojos cerrados, con ambas manos detrás de la cabeza.

Un cliente que había estado en el supermercado un rato se preocupó y se acerco al coche. Se dío cuenta de que Linda había abierto los ojos y que presentaba un extraño aspecto. Seguir leyendo »

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