sábado, 27 de octubre de 2018

Hombres y mujeres... y un toque de humor


Cuando cualquier tema se lleva al extremo, creo que todos estaremos de acuerdo en que le estamos haciendo un flaco favor a la convivencia, el diálogo y la comunicación que se supone es lo que impera en las sociedades avanzadas de hoy en día. Durante siglos hemos vivido de acuerdo a unas normas, equivocadas o no; y lo que está mal, hay que cambiarlo, pero después de tanto tiempo, no es bueno ni andarse con prisas ni forzar el asunto, pues antes de cambiar las reglas de convivencia, es necesario cambiar las mentes, como se demuestra cada día en un montón de temas de nuestra sociedad.

En este caso, como puedes suponer, me estoy refiriendo a las desigualdades de género, y en el conflicto eterno entre hombres y mujeres. Las primeras las hay, sin duda alguna, porque es algo que arrastramos tras siglos y siglos, y claro que hay que hacer el mayor esfuerzo entre todos para acabar con ellas, inventando maneras que aún no existen si es necesario para atajarlas; el segundo también existe y data casi del mismo momento, pero la diferencia está en que éste no parece que tenga arreglo ni fin, tan antiguo con el mundo y tan perdurable como la raza humana vaya a existir.

Hay mucha gente, por suerte, que considera como yo que es algo bueno que hombres y mujeres tengan temas para discutir, solamente porque son diferentes. Y que, cuando puede decirse que las zorras sobran, es claramente cuando se ve que el papel de la mujer ha evolucionado en nuestra sociedad, porque no hace mucho que ser así llamada por otra mujer, o llamárselo a una misma, era impensable o un auténtico insulto; ahora, tomarse ese insulto con humor e incluso con un poquito de orgullo da idea de la seguridad que cualquier fémina puede tener en sí misma. Y es bueno que las mujeres sepan separar lo que es un problema de desigualdad y discriminación de género, de lo que es una contraposición de caracteres debida a diferentes maneras de ver el mundo.

Ojo que el que las mujeres sean modernas, liberadas, tengan confianza en sí mismas y sepan bien lo que quieren, no es una razón para que el escuchar a los hombres hablar de zorras follando no las ofenda, o como mínimo las moleste. Quizá también haya un problema de machismo-feminismo, en el que no voy a entrar, pero que explicaría por qué ciertas expresiones usadas por hombres y mujeres no suenan igual a oídos de estas últimas; la intención, al final, es lo que cuenta, así que el uso de las palabras importa mucho en realidad. Pero ahí tenemos otra vez la fuerza de la costumbre, que aunque no sea correcta, está tan arraigada a nuestra forma de ser que es difícil zafarse de ella; y es que cambiar estos roles y estos modismos desde la raíz costará tiempo, aunque no será efectivo si se hace de otra manera.

Pero como digo, si pensamos más en el día a día y en todo lo que nos rodeo, lo mejor es aceptar que cada género tiene los mismos derechos, sí, y debe tener las mismas oportunidades y recompensas en las mismas circunstancias; pero que cada uno es diferente, con sus particularidades, y eso, que va en nuestro ADN, sí que no se va a poder cambiar. No sé si estaré equivocado pero estoy seguro de ello y, es más, pienso que eso es lo que le da vidilla a nuestra existencia: encontrar a alguien de quien somos diferentes y tenemos distintas formas de ver la vida y, sin embargo, ser capaces de poner ponernos de acuerdo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Maneras locas para comunicarse con el más allá


La humanidad avanza a pasos adelantados, sobre todo en los últimos tiempos, y cuando ya nos quedan pocos misterios que desentrañar aquí en la Tierra, nos lanzamos al espacio intentado descubrir también los de estos; la raza humana es curiosa por naturaleza, y ese ansia de conocimiento es lo que nos ha traído hasta el punto actual. Sin embargo, hay un campo que se nos resiste y que desde el alba de los tiempos el hombre ha querido descifrar, y es la vida después de la muerte: nadie sabe qué pasa una vez que nos morimos, si realmente tenemos un alma inmortal o es sólo un cuento de las diferentes creencias que han existido en la historia, si ascendemos al cielo o vamos al infierno, o nos quedamos en un plano paralelo...  Los únicos que podrían responder esas preguntas son, por supuesto, los que ya han pasado a la otra vida; y a estos precisamente han querido preguntar algunas mentes superdotadas, inventando para ponerse en contacto con ellos las más divertidas y locas maneras.


  • Fotografía de espíritus
Fue una manera bastante lucrativa de engañar sobre todo a las viudas ricas, que pagaban lo que fuera para volver a ponerse en contacto con sus maridos, casi siempre por asuntos financieros, aunque alguna que otra sí que lo hacía por amor, jeje. En un siglo en el que las guerras dejaban familias destrozadas por doquier, eran muchas las que querían tener un recuerdo de sus seres queridos; y estos fotógrafos y estafadores profesionales hacían creer a los incautos que era posible capturar en una foto el alma de los difuntos. Uno de los más famosos embaucadores que usaron este método fue William Mumler, que tenía un lucrativo negocio hasta que quiso engañar a la mismísima viuda de Lincoln; al fotografiar al supuesto fantasma del presidente, se descubrió todo su engaño.

  • Vía telefónica
La invención del teléfono marcó un hito en las comunicaciones, ya que permitía hablar en tiempo real con personas y parientes que estaban a miles de kilómetros de distancia. Por eso, hubo quién pensó que eso mismo valdría para comunicarse con el alma de los fallecidos, fuera donde fuera que se encontrara. Uno de ellos fue Thomas Edison, que aseguró ante todos sus conocidos que había inventado una máquina que usaría para comunicarse con el más allá; sin embargo, falleció sin haber presentado ninguna prueba de ello ni dejar nada escrito ni asegurado. Nikola Tesla también quiso usar las ondas electromagnéticas para intentar comunicarse con entes no visibles, pero según sus mismas palabras, quedó tan aterrorizado por sus descubrimientos de voces de ultratumba que hablaban en lenguajes desconocidos, que abandonó el proyecto.

  • Escritura automática de mensajes fantasmales
Uno de los fraudes más claros pero que sin embargo tuvo más éxito que otros, seguramente porque sus ejecutores usaban sus métodos mayoritariamente con gente ignorante de clase obrera, aunque no siempre. En este caso, personas que se denominaban médiums decían poder ser poseídas por el espíritu del difunto, al que se le podía preguntar cualquier cosa; para la respuesta, el poseído escribía el mensaje espiritual directamente en un papel, una forma fácil, rápida y directa de mantener la comunicación con el fallecido. 

sábado, 20 de enero de 2018

Una expresión de carácter universal

Si hay una palabra que sirve para definir un montón de situaciones existenciales, y que poco tiene que ver con el significado literal que encontramos en cualquier diccionario, esa es sin duda "mierda". Ya sea en exclamación, en interrogación o en lenguaje coloquial, la usamos frecuentemente, no digo ya en español, sino en cualquier idioma; y aunque suele referirse siempre a algo que no resulta muy agradable, por supuesto no tiene por qué ser algo escatológico ni mucho menos.

Sin embargo, hay un momento en que todos usamos esta palabra que es bastante grosera, pero que resume muy bien nuestro estado de ánimo, y es cuando cometemos un error que nos hace quedar en ridículo. Sí, esas situaciones se convierten en un marrón para el que las sufre, pero oye, aquellos que las observan no lo pueden pasar mejor, y se pegan unas risas auténticas que a veces no son muy apropiadas al momento, pero que no se pueden evitar. Y para el sufridor, parece que hacer la exclamación con la palabra es cuestión, es como dar la salida a que los demás se descojonen con su desgracia.


A pesar de su feo nombre, este blog es de humor, porque nunca se te olvide que, mientras tú dices "¡mierda!", otros se lo pasan de fábula gracias a la desgracia que sin duda está a punto de sucederte. Y por eso, siempre es mejor que le pasen a los demás, porque el ser humano tiene la capacidad de reírse de sí mismo, pero es mucho mejor cuando te puedes reír de otros, jeje. Y por suerte, internet está lleno de esas situaciones, unas veces muy evidentes, pero otras no tanto.

Para mí, estas últimas ocasiones son las mejores, cuando uno intenta disimular su torpeza, idiotez o desastre, pero o bien no puede engañar al público, o simplemente algo fuera de su alcance lo delata. Mi madre siempre decía que tenía una vena cruel que me hacía reírme de las desgracias ajenas; pero qué queréis que os diga; es algo que no puedo evitar, y no me hace sentir demasiado culpable porque estoy seguro que la gran mayoría de la población mundial hace lo mismo, o no existirían ni tendrían tanto éxito esos programas de vídeos caseros que demuestran las tonterías que hacemos los humanos.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero yo pienso, visto lo visto, que somos capaces de tropezar muchas más veces. Y no sólo con nuestras mismas piedras, sino además con las ajenas. Y gracias a dios por ello, o el humor no formaría parte de nuestras vidas, y eso sí que sería una pena.