Un joven llevaba a su novia de regreso a casa en un dÃa en que hacÃa un frÃo del diablo, cuando de pronto se les poncha una llanta. El  joven baja de su auto y empieza a cambiarla. Al poco rato sube al autoÂ
y le dice a la novia:Â
- ¡Estoy muerto de frÃo! ¡Ya casi no siento mis manos!
- ¡Pues mételas en medio de mis piernas para calentarlas!
La muchacha se sube el vestido y le permite al joven que ponga sus manos entre sus muslos.Â
Después de un rato el joven dice:Â
- ¡Ya! ¡Ya las siento mejor! Déjame terminar de cambiar la llanta.Â
El joven termina de cambiar la llanta y al entrar de nuevo al auto, la muchacha le dice con visibles ganas:
- ¡Parece que tus orejas están también terriblemente frÃas!
Publicado por Dedalus en Chistes, Feministas el 2 Enero, 2009
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